Cuando pensamos en merchandising personalizado, las camisetas suelen ser una de las primeras opciones que vienen a la cabeza. Son visibles, útiles y ofrecen muchísimo espacio para comunicar una marca, un diseño o una idea.
Pero tienen un pequeño inconveniente: las personas vienen en diferentes tallas.
Parece una obviedad, pero cuando tienes que preparar 50, 100 o 500 unidades para una empresa, un evento, una asociación o una campaña promocional, deja de serlo.
¿Cuántas S pedimos? ¿Cuántas M? ¿Y XL? ¿Necesitamos modelos diferentes para hombre y mujer? ¿Qué hacemos después con las tallas que sobren?
Con las bolsas de tela personalizadas, buena parte de esos problemas desaparecen.
Y esa es solo una de las razones por las que se han convertido en uno de nuestros productos favoritos para hacer merchandising.
Una bolsa sirve para casi todo el mundo
Probablemente esta sea una de sus mayores ventajas.
Una bolsa no tiene talla.
No necesitamos saber previamente quién va a recibirla ni calcular una distribución de S, M, L o XL.
Tampoco tenemos que decidir entre modelos para hombre o para mujer.
Una misma bolsa puede entregarse a prácticamente cualquier persona.
Esto simplifica muchísimo las cosas cuando hablamos de merchandising para:
- empresas;
- congresos y ferias;
- asociaciones;
- colegios;
- eventos;
- comercios;
- festivales;
- peñas;
- campañas promocionales.
Si necesitamos 200 bolsas, pedimos 200 bolsas.
Así de sencillo.
Con 200 camisetas, en cambio, antes tendremos que decidir cómo repartimos esas 200 unidades entre las diferentes tallas.
Y equivocarse con ese cálculo significa acabar con tallas que sobran mientras faltan otras.
Menos complicaciones también significa menos stock
Esta ventaja no termina cuando hacemos el pedido.
Continúa después.
Imaginemos una empresa que quiere tener merchandising disponible durante todo el año para regalar a clientes, asistentes a eventos o nuevos empleados.
Si almacena camisetas, tendrá que mantener cierto equilibrio entre tallas.
Puede llegar un momento en el que queden 30 camisetas XL en una caja pero ninguna M.
Técnicamente todavía tenemos stock.
En la práctica, quizá no podamos entregar una camiseta a la persona que tenemos delante.
Con las bolsas de tela personalizadas esto no ocurre.
Si quedan 30 bolsas, tenemos 30 unidades disponibles para entregar.
Por eso son especialmente interesantes cuando queremos fabricar merchandising por adelantado y utilizarlo poco a poco.
Las bolsas de tela personalizadas pueden pasar muchas horas a la vista
Hay otra ventaja que a veces se pasa por alto: el tiempo de exposición.
Una camiseta puede llevarse durante todo un día, pero después de usarla normalmente termina en el cesto de la ropa sucia.
Hay que lavarla antes de volver a ponérsela.
Una bolsa funciona de otra manera.
Puede salir de casa por la mañana, acompañarnos al trabajo, ir después al supermercado, volver a casa y al día siguiente estar otra vez colgada del hombro.
No necesita pasar por la lavadora después de cada uso.
Eso significa que una bolsa con un buen diseño puede acumular muchas horas de visibilidad.
Y cuando hablamos de merchandising, esto es importante.
No deberíamos fijarnos únicamente en cuántos productos entregamos.
También importa cuánto se utilizan y durante cuánto tiempo permanece visible nuestro diseño.
Una bolsa que alguien utiliza habitualmente puede convertirse en un pequeño soporte publicitario que se mueve por la ciudad sin que parezca publicidad.
La clave está en conseguir que quieran utilizarla
Aquí está la parte complicada.
Que una bolsa tenga nuestro logotipo impreso no significa automáticamente que alguien vaya a utilizarla.
Podemos fabricar el mejor merchandising del mundo técnicamente y conseguir que termine doblado dentro de un armario.
La pregunta que deberíamos hacernos antes de diseñarlo es muy sencilla:
¿Yo llevaría esta bolsa por la calle?
Si la respuesta es no, probablemente deberíamos replantear el diseño.
Esto mismo ocurre con las camisetas y con prácticamente cualquier producto promocional.
El merchandising funciona mucho mejor cuando deja de parecer publicidad y empieza a parecer algo que la persona habría elegido por sí misma.
10 ideas para personalizar bolsas de tela
No existe un diseño perfecto para todas las situaciones, pero sí hay algunos enfoques que suelen funcionar especialmente bien.
1. Un diseño pequeño y sencillo
No siempre necesitamos ocupar toda la superficie disponible.
Un símbolo, una pequeña ilustración o una frase corta pueden conseguir un resultado mucho más atractivo que un enorme logotipo ocupando toda la bolsa.
Especialmente si queremos que se utilice también fuera del contexto en el que la hemos regalado.
2. Convertir el logotipo en parte del diseño
Una cosa es poner un logotipo.
Otra muy distinta es diseñar algo alrededor de él.
Podemos combinar la identidad de la empresa con una ilustración, una frase o un elemento gráfico relacionado con su actividad.
La marca sigue estando presente, pero deja de ser la única protagonista.
3. Una frase con la que identificarse
Las frases funcionan cuando quien recibe la bolsa siente que hablan de él.
Profesiones, aficiones, ciudades, grupos de amigos, asociaciones o situaciones cotidianas pueden dar muchísimo juego.
Una buena frase consigue algo muy valioso: que la persona quiera enseñar el mensaje.
4. Diseños relacionados con una ciudad o un lugar
Un barrio, una ciudad, una playa, una montaña o incluso las coordenadas de un lugar especial pueden convertirse en un diseño.
Este tipo de personalización funciona especialmente bien para eventos, comercios locales y recuerdos.
5. Ilustraciones
Una buena ilustración puede convertir una simple bolsa de tela en algo que perfectamente podría venderse en una tienda.
Y precisamente ese debería ser nuestro objetivo.
Que el producto tenga suficiente atractivo como para que alguien lo quisiera incluso aunque no fuese gratuito.
6. Merchandising para empresas
No hace falta imprimir el logotipo a un tamaño gigantesco.
Podemos trabajar con los colores corporativos, una frase asociada a la empresa, una ilustración relacionada con su actividad o una versión creativa de su identidad visual.
La marca seguirá estando ahí, pero el resultado será mucho más fácil de utilizar en el día a día.
7. Bolsas para ferias, congresos y eventos
Aquí las bolsas tienen además una función práctica inmediata.
Los asistentes reciben folletos, acreditaciones, muestras, catálogos y pequeños regalos.
¿Dónde los meten?
Precisamente en la bolsa que acabamos de entregarles.
Esto hace que el merchandising empiece a utilizarse desde el mismo momento de la entrega.
Y durante el propio evento veremos nuestro diseño circulando de un lado para otro.
8. Bolsas para asociaciones, clubes y grupos
Una asociación cultural, un club deportivo, una peña o un grupo puede utilizar la bolsa como elemento de identidad.
En estos casos podemos combinar nombre, fecha, localidad, símbolo o una frase que solamente los miembros entiendan.
Cuanto más propio se sienta el diseño, más posibilidades tendremos de que se utilice.
9. Bolsas personalizadas como regalo
Una fotografía, un dibujo, un nombre, una fecha especial o una frase privada pueden transformar una bolsa en un regalo completamente personal.
Y tiene una ventaja frente a muchas otras ideas de regalo: además de tener un componente emocional, es útil.
10. Diseños que no parecen merchandising
Quizá esta sea nuestra favorita.
Si estamos preparando merchandising para una empresa, podemos intentar diseñar la bolsa como si fuéramos a venderla.
Sin pensar inicialmente en dónde colocar el logotipo.
Primero pensamos:
¿Qué diseño haría que alguien quisiera esta bolsa?
Y después buscamos la forma de integrar la marca.
El orden parece un detalle, pero puede cambiar completamente el resultado.
¿Bolsa personalizada o camiseta personalizada?
No creemos que una sea mejor que la otra.
Sirven para cosas diferentes.
Una camiseta personalizada tiene una capacidad fantástica para crear identidad. En una peña, una despedida, un equipo, una empresa o un evento consigue que un grupo de personas se reconozca inmediatamente.
Las bolsas de tela personalizadas tienen otras ventajas.
No necesita tallas, no distingue entre hombre y mujer, es sencilla de almacenar y puede utilizarse repetidamente durante mucho tiempo.
Por eso, cuando una empresa nos pregunta por merchandising para repartir entre muchas personas sin saber exactamente quién recibirá cada unidad, las bolsas de tela son una opción especialmente interesante.
Y tampoco tenemos por qué elegir.
Una camiseta y una bolsa pueden formar parte del mismo pack de bienvenida, evento o campaña manteniendo una identidad gráfica común.
Algunos errores que conviene evitar
El primero es bastante evidente: poner demasiadas cosas.
Logotipo, teléfono, web, dirección, redes sociales, eslogan, QR, servicios…
Cuando intentamos aprovechar cada centímetro disponible, muchas veces conseguimos justo lo contrario de lo que buscábamos.
La bolsa empieza a parecer un folleto publicitario.
También conviene pensar en el contraste entre el color de la bolsa y el diseño, en el tamaño de los textos y en cómo se verá la gráfica desde cierta distancia.
Y, sobre todo, debemos recordar quién va a utilizarla.
Estamos diseñando para la persona que llevará la bolsa, no para llenar un espacio de impresión.
Un merchandising sencillo puede ser el que más se vea
Las bolsas de tela tienen algo que nos gusta especialmente: son sencillas.
No hay que pensar en tallas. No necesitamos modelos diferentes para hombre y mujer. Son fáciles de guardar, fáciles de repartir y tienen una utilidad que todo el mundo entiende inmediatamente.
Pero su mayor ventaja aparece después.
Cuando conseguimos que alguien realmente quiera utilizarla.
Entonces deja de ser simplemente una bolsa personalizada.
Sale a la calle, va de compras, entra en el metro, llega a la oficina, vuelve a casa y otro día vuelve a salir.
Y nuestro diseño sigue ahí.
Si estás pensando en crear merchandising para una empresa, un evento, una asociación o simplemente quieres hacer un regalo diferente, puedes ver nuestras bolsas de tela personalizadas y crear tu propio diseño.
Porque el mejor merchandising no es necesariamente el que más llama la atención cuando lo entregas.
Es el que meses después todavía ves a alguien utilizando.
