Bolígrafos que acaban en un cajón, libretas que nadie estrena o camisetas que solo vuelven a salir del armario para pintar la casa. Todos hemos recibido alguna vez un regalo promocional de esos. El problema de muchos regalos promocionales para empresas es que se piensa demasiado en dónde colocar el logotipo y demasiado poco en si alguien va a querer utilizar realmente el producto.
Un buen regalo de empresa funciona justo al contrario: una camiseta que acaba formando parte del armario, una taza que aparece cada mañana en la oficina o una sudadera que alguien sigue utilizando meses después. Por eso, antes de decidir qué personalizar, conviene hacerse una pregunta mucho más sencilla: ¿para qué vamos a hacer este regalo y quién va a recibirlo?
¿Qué hace que los regalos promocionales para empresas funcionen?
No tiene por qué ser el producto más caro ni el más original. Un buen regalo promocional debe ser útil, representar bien a la empresa y, sobre todo, tener posibilidades de seguir utilizándose después. Una bolsa de tela usada durante meses, una camiseta que alguien se pone los fines de semana o una taza que permanece sobre una mesa de trabajo generan muchos más impactos que un objeto promocional que desaparece al terminar el evento.
El diseño también es importante. Poner un logotipo enorme en una camiseta puede proporcionar mucha visibilidad durante unas horas. Crear una prenda atractiva que alguien quiera volver a ponerse puede proporcionarla durante años.
Regalos promocionales para ferias y congresos
Las ferias son uno de los lugares donde más merchandising se reparte y también donde más acaba olvidado. Por eso interesa elegir productos que tengan utilidad inmediata. Las bolsas de tela personalizadas, por ejemplo, pueden empezar a utilizarse durante la propia feria para guardar catálogos, muestras y otros objetos y seguir utilizándose después para hacer compras, ir al gimnasio o llevar cosas en el día a día.
También funcionan muy bien las camisetas personalizadas, siempre que cuidemos el diseño. Si queremos que alguien se la ponga fuera del evento, debería parecer una camiseta que una persona elegiría voluntariamente. Una ilustración relacionada con la empresa, una frase o un logotipo colocado de forma discreta pueden funcionar mejor que ocupar toda la prenda con la marca.
Eventos de empresa: el merchandising también puede vestir al equipo
No todo el merchandising tiene que regalarse. En presentaciones, jornadas, fiestas de empresa, acciones comerciales o eventos deportivos, vestir al equipo de forma coordinada ayuda a identificar a las personas de la organización y ofrece una imagen mucho más cuidada.
Para un campeonato de golf organizado por una empresa, por ejemplo, un polo personalizado encaja mejor que una camiseta básica. Para festivales, carreras populares, actividades de verano o eventos más informales, las camisetas pueden resultar más adecuadas. La clave es adaptar la prenda al contexto en lugar de utilizar siempre el mismo producto.
Regalos para empleados que no parezcan publicidad
Cuando el destinatario es un empleado, el planteamiento debería cambiar. No necesitamos recordarle constantemente para qué empresa trabaja. Un diseño más discreto, un pequeño logotipo en el pecho, un detalle en la manga o una ilustración creada especialmente para el equipo pueden conseguir que la prenda tenga mucho más uso.
Las sudaderas personalizadas funcionan especialmente bien en este terreno porque tienen un valor percibido mayor y permiten crear desde prendas muy corporativas hasta diseños mucho más informales. Si conseguimos que al empleado le guste la sudadera, probablemente la utilizará también fuera del trabajo. Y ahí es donde el merchandising empieza a trabajar solo.
Algo parecido ocurre con las tazas personalizadas. Son un regalo clásico, pero precisamente por su utilidad pueden permanecer durante años en una oficina. Además del logotipo podemos añadir el nombre de la persona, una frase interna del equipo o una ilustración relacionada con la empresa.
Welcome packs para nuevas incorporaciones
El primer día en una empresa es también un buen momento para entregar merchandising. No hace falta preparar una caja enorme llena de productos. Un welcome pack sencillo puede combinar una camiseta o sudadera, una taza y una bolsa de tela bajo una misma identidad visual.
Además, el diseño puede adaptarse al carácter de cada empresa. Una agencia creativa puede utilizar algo más atrevido, mientras que una empresa con una imagen más clásica puede optar por diseños discretos. Incluso pueden crearse prendas con frases, referencias o bromas internas que solo entienda el propio equipo. El merchandising corporativo también puede ayudar a generar sensación de pertenencia.
Regalos promocionales para clientes: menos logo puede significar más publicidad
Con los clientes aparece otro reto: probablemente no quieran convertirse en un anuncio ambulante de nuestra empresa. Y es perfectamente comprensible. Una camiseta con un logotipo enorme puede acabar rápidamente en un cajón, mientras que una camiseta con una ilustración atractiva relacionada con la actividad de la empresa y una pequeña marca puede utilizarse decenas de veces.
El tamaño del logotipo no determina la eficacia de un regalo promocional. El número de veces que alguien decide utilizarlo sí.
Gorras personalizadas para campañas y eventos al aire libre
Hay productos que funcionan especialmente bien cuando el contexto acompaña. Las gorras personalizadas son un buen ejemplo. En un evento deportivo, una actividad de verano, un festival o una jornada al aire libre tienen una utilidad inmediata. Si entregamos un producto justo cuando la persona lo necesita, aumentan considerablemente las posibilidades de que empiece a utilizarlo.
¿Qué regalo promocional elegir?
| Ocasión | Productos recomendados |
|---|---|
| Feria o congreso | Bolsa de tela + camiseta |
| Evento corporativo | Polo + camiseta |
| Evento deportivo | Polo + gorra |
| Welcome pack | Sudadera + taza + bolsa |
| Equipo comercial | Polo |
| Campaña de verano | Camiseta + gorra |
| Regalo para clientes | Taza + bolsa |
| Regalo para empleados | Sudadera + camiseta |
No existe un producto perfecto para todas las empresas. Lo importante es no empezar preguntando “¿dónde ponemos nuestro logo?”, sino “¿qué le resultaría útil a la persona que va a recibirlo?”. Después podremos decidir la prenda, el diseño y la técnica de personalización más adecuada.
La calidad también forma parte de la publicidad
Podemos crear un diseño fantástico, pero si la camiseta pierde la forma después de varios lavados o la impresión se deteriora rápidamente, la experiencia con nuestra marca tampoco será buena. Cuando el objetivo es promocional conviene valorar el tejido, el gramaje, el tipo de prenda y la técnica de impresión.
No siempre necesitaremos el producto más caro. No es lo mismo preparar 200 camisetas para una actividad de un día que regalar una sudadera a los empleados esperando que la utilicen durante años. El producto debe elegirse también pensando en el uso que va a recibir.
Diseña algo que tú mismo estarías dispuesto a utilizar
Si queremos que el merchandising salga de la oficina, esta puede ser una de las mejores reglas. Podemos utilizar los colores corporativos, introducir el logotipo de manera discreta, jugar con frases relacionadas con la actividad o crear una ilustración específica. Personalizar una prenda permite mucho más que estampar un logo, y cuanto mayor sea el valor del producto por sí mismo, más posibilidades tendremos de que alguien siga utilizándolo.
Precisamente por eso, los regalos promocionales para empresas funcionan mejor cuando primero pensamos en el uso real que tendrá el producto y después en cómo incorporar nuestra marca.
Un buen regalo promocional empieza a trabajar después de entregarlo
El regalo promocional malo cumple su función durante unos segundos: se entrega, se agradece y desaparece. El bueno empieza a trabajar precisamente después. La bolsa vuelve al supermercado, la taza permanece junto al ordenador, la sudadera aparece un sábado por la mañana, la camiseta entra en una maleta y la gorra vuelve a salir cuando llega el verano.
Por eso, cuando prepares regalos promocionales para una empresa, un evento, tus empleados o tus clientes, quizá no debas preguntarte cuál permite imprimir el logotipo más grande. La pregunta realmente interesante es otra: ¿cuál de estos productos querrá seguir utilizando alguien cuando ya no tenga ninguna obligación de hacerlo?
Probablemente ahí esté el mejor regalo promocional.
